• 14 de agosto de 2010
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6 Franceses a la escuela de Chile

El grupo de Molina levantando la capilla

Este invierno, pro­pu­si­mos una expe­rien­cia que sale de lo común: ¿por­que no ir al encuen­tro de Chile, de su belleza, de sus rique­zas, pero de una manera que no deja­ría de ser un encuen­tro pro­fundo con el país, su pueblo, su alma, y tam­bién sus sufri­mien­tos des­pués del terri­ble terre­moto? Así, 6 jóve­nes lle­gando de Fran­cia, res­pon­die­ron a la invi­ta­ción y com­par­tie­ron la expe­rien­cia Tra­bajo País con los jóve­nes de la Uni­ver­si­dad Cató­lica de San­tiago.

Des­pués de haber pasado una pri­mera semana con­sa­grada al des­cu­bri­miento de Chile; visi­tando un poco San­tiago, com­par­tiendo la expe­rien­cia de los volun­ta­rios del Punto Cora­zón San Alberto Hur­tado, y pasando unos días en Ata­cama, nos divi­di­mos en 2 grupos de 3 para ir a Tra­bajo País; uno con Thomas en Molina y otro con Denis en Doñihue. Sin dejar de men­cio­nar las zonas reco­rri­das por el Padre Lorenzo; Los Sauces y Negrete, a través de Misión de Vida.

Fue así,como del 17 al 25 de julio, par­ti­mos con los jóve­nes de la Uni­ver­si­dad Cató­lica. La expe­rien­cia fue estu­penda: con la ale­gría de poder com­par­tir el esfuerzo de recons­truc­ción, levan­tando una capi­lla en Molina o forrando media­guas en Doñihue, todos tes­ti­mo­nia­ron que su mayor sor­presa fue la fabu­losa aco­gida chi­lena por parte de los jóve­nes del grupo y por los habi­tan­tes de los pue­blos, que a menudo, abrie­ron su casa, su mesa, y hasta su cora­zón.

Más allá de la ayuda, fue para todos un encuen­tro pro­fundo con Chile. Así lo ates­ti­gua Thomas des­pués de su pri­mera expe­rien­cia con Tra­bajo País: En la Cate­dral de San­tiago en la misa de envío, el Car­de­nal Fran­cisco Javier Erra­zu­riz se pre­gun­taba al prin­ci­pio de su homi­lía, "¿por­que tantos jóve­nes eligen una semana de su tiempo libre para aguan­tar el frío, la lluvia, com­par­tir el sufri­miento de los pue­blos dam­ni­fi­ca­dos por el terre­moto, en lugar de esquiar, ir a la playa con sus amigos o que­darse quie­tos en el calor de sus hoga­res?" Es inne­ga­ble que estas misio­nes van en contra de lo que todos tienen la cos­tum­bre de hacer en sus vaca­cio­nes. El sen­tido se hizo cada día más patente a lo largo de la semana. La sen­ci­llez de la gente, su aten­ción y deli­ca­deza para que no nos fal­tara nada, pero tam­bién por la trans­pa­ren­cia de los misio­ne­ros y por el amor de los chi­le­nos por su tierra, y fue enton­ces una semana de espe­ranza para Chile. "Al fin y al cabo, reci­bi­mos más de lo que pen­sa­mos"

"Me voy con mucha pena, porque a pesar de los pocos días pasa­dos acá, ya dejo gente amada detrás de mi" dijo uno. Otro com­par­tió su asom­bro ante la fe sen­ci­lla y libre de los jóve­nes, tes­ti­mo­nio de mucho peso para fran­ce­ses acos­tum­bra­dos a una cul­tura menos cris­tiana. Ante su alegre entrega, una habló de cómo esta expe­rien­cia es una ver­da­dera "lec­ción de vida". Todos se fueron enri­que­ci­dos por esta expe­rien­cia con Puntos Cora­zón, y con­mo­vi­dos por la faz her­mosa de Chile, con el animo de hacer cono­cer las mara­vi­llas que han encon­trado en esta tierra.

Denis Cardinaux

Construcción de la capilla San Alberto Hurtado en Puento Alto (Septima (...) Construcción de una casa en Doñihue Grupo «Trabajo País» de Molina
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