• 12 de noviembre de 2012
es

Bobby, en el corazón de Dios

Bobby, en Brooklyn.

Me gus­ta­ría con­tar­les de mi amigo Bobby. Cada mañana, mien­tras íbamos a la misa, Bobby nos salu­daba y bus­caba llamar nues­tra aten­ción. Quizás las acti­vi­da­des de la mañana no nos daban tiempo para faci­li­tar el encuen­tro , nece­si­ta­mos tiempo para tomar en cuenta su deseo de cono­cer­nos. Pero Bobby nunca se desa­nimó, sino todo lo con­tra­rio! Cuando se enteró un poco más de quie­nes éramos, empezó en darnos el 10% de sus ingre­sos. En ese enton­ces, él tra­ba­jaba como guar­dia de noche en cons­truc­cio­nes. ¡Ni sabía si iba a encon­trar tra­bajo de un día para el otro! Me asom­bré de este hombre capaz de entre­gar no de lo super­fluo sino de lo nece­sa­rio mos­trando su res­pecto y deseo de ayudar a otros más pobres que él. Desde enton­ces, Bobby viene a menudo a com­par­tir nues­tras comi­das. No tra­baja más y se ha mudado. En marzo, cuando volví de Tai­lan­dia, quiso venir para cele­brar mi cum­plea­ños. Llegó una hora ade­lan­tado! Cuando me avi­sa­ron de su lle­gada, yo estaba, por supuesto, haciendo otra cosa y quería avan­zar en mi “to do list”! Pero bueno! Bobby estaba! Enton­ces, escu­ché esta voz tan fami­liar que me dijo: “¿Y que tal si aco­gie­ras a esta visita como a un regalo? Y si toma­ras este momento con Bobby no tanto para ocu­parlo sino para cono­cerlo más, para apa­sio­narte más por su vida?” Men­di­gando esta gracia, me acer­qué a él y por pri­mera vez me contó su amor hacia su pri­mera esposa falle­cida de cáncer. Luego, dijo esta mara­vi­llosa frase: “¿Sa­bes sister, siem­pre me asusto cuando la gente me dice que llevan a Dios aden­tro… Nues­tro cora­zón es tan chico… y a la pri­mera difi­cul­tad, nos apu­ra­mos a cerrarle la puerta a Dios! Yo pienso que mas vale inten­tar entrar en el cora­zón de Dios, es un lugar tan seguro, y El nunca nos cerra­ría la puerta!”

Hermana Regina F.
Nueva York, Junio de 2012.

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