El 27 de octubre pasado, en la Iglesia del colegio Santa Ursula de Vitacura, asistimos a un recorrido de música sacra interpretado por Denis Cardinaux, seminarista Molokai, y la agrupación musical Angelicus. Al introducir el concierto a beneficio de Puntos Corazón, frente a 200 personas, el Padre Lorenzo Pavec, responsable del movimiento en Chile, nos invitó a reconocer la presencia del Misterio en el canto. Los niños sentados adelante, los únicos que se veían iluminados por la extensión de las luces del coro, a las primeras notas abrieron ojos maravillados por tanta belleza.
"Esta noche, nuestro movimiento les propone un concierto de Música Sacra y por esta razón quiero compartirles como la misión de nuestros miembros, que se dedican a los más sufridos, se asemeja a la misión de los que nos van a cantar ahora. Dicho de otra manera, existe un lazo profundo entre el canto y el amor. Las dos obras, las dos misiones vienen del Misterio y conducen al Misterio. ¿Qué hace el cantante cuando canta? ¿Qué hace el misionero cuando ama? ¿Cómo definir el canto, el amor? No es para nada fácil poder expresarlo… Los artistas, como los misioneros de Puntos Corazón, comunican algo, algo que es más que una voz, más que un actuar generoso, comunican un soplo, comunican una vida… transmiten un Misterio que es más grande que ellos mismos y que les sobrepasa. Aquello que nos impacta tiene efectos que se encuentra tanto en la experiencia del canto como en la del amor. El canto, para empezar, ofrece una Presencia. Me habla del país del artista, de lo más profundo de su cultura, del alma del autor… Una canción de Edith Piaf me hace presente las calles de Paris, como la voz de Violeta Parra me habla del dolor de su corazón, del amor a la tierra Chilena, del misterio de la vida… El canto también provoca al movimiento, a la vida, a batir palmas, a bailar… Más profundamente nos invita a despertarnos de nuestras tristezas o amarguras, nos reconcilia con la vida, nos anima a algo más, a querer más, a amar más … Además, gracias al que canta, somos llevados hacia una profunda nostalgia por lo bello y lo verdadero… Nostalgia de algo por el cual presentimos que estamos hechos. Hace crecer el deseo de una vida plena, de una presencia que nos ama: el deseo, quiero decir, de Él que es La Vida, que es La Presencia, el deseo del rostro de Cristo. Ser Presencia de amor, animar a la grandeza de la vida, testimoniar la Esperanza, es la compasión que nos sentimos llamados a vivir en Puntos Corazón con los que se sienten aplastados por el sufrimiento… Es la misión que compartimos con los que cantan."
