• 6 de diciembre de 2010
es

20 años en el Gólgota

Nuestra Señora de la Compasión

¡Veinte años! ¡Hace veinte años, cele­brá­ba­mos por pri­mera vez esta fiesta de Nues­tra Señora de Com­pa­sión, que reco­no­ci­mos como patrona de la Obra Puntos Cora­zón! Hace veinte años, por pri­mera vez, cele­brá­ba­mos la misa de envío de una decena de volun­ta­rios fran­ce­ses, quie­nes en los días siguien­tes, se iban a Brasil y Argen­tina para abrir nues­tras pri­me­ras casas. En los vein­ti­cinco países en los cuales Puntos Cora­zón está pre­sente, hemos que­rido cele­brar este vigé­simo ani­ver­sa­rio de una manera muy espe­cial.

Para noso­tros, cele­brar un ani­ver­sa­rio, no sig­ni­fica hacer un balance de lo que ha sido hecho y no hecho, de lo que ha sido bien hecho y mal hecho, sino más bien pedir perdón y dar gra­cias. No se trata de apagar velas, sino pren­der nuevas. Ahí reside el sen­tido de nues­tra pere­gri­na­ción que cum­pli­mos hoy con uste­des, amigos de Esta­dos Unidos. Ahí reside el sen­tido de las nume­ro­sas pere­gri­na­cio­nes que los miem­bros del Movi­miento han orga­ni­zado en todo el mundo. Una pere­gri­na­ción es acto de peni­ten­cia y acto de agra­de­ci­miento. En todos los demás países, en este día, se pusie­ron en marcha los miem­bros de Puntos Cora­zón hacia el san­tua­rio mariano más cer­cano. (…)

Este día, día de gloria y de tinie­blas, "María estaba allí junto a la cruz…" Hoy, noso­tros hemos deci­dido estar allí junto a María y a su Hijo ya muerto que sos­tiene en sus brazos antes que lo lle­va­ran a la tumba, la Madre parece gene­rar de nuevo una vida, un cuerpo más grande… La mira­mos… Lo mira­mos… Y nos deja­mos atra­par por la tor­menta de tal amor: amor del Padre por el Hijo, del Hijo por el Padre, de los Tres por los hom­bres, de la Madre por Jesús… Nos deja­mos cau­ti­var, afe­rrar… Acep­ta­mos salir de noso­tros mismos, de nues­tras preo­cu­pa­cio­nes dia­rias para hun­dir­nos en el mis­te­rio fas­ci­nante que se nos entrega como fuente de nues­tra sal­va­ción. Una misión cris­tiana que no nace de la nada. Siem­pre, encuen­tra su fuente en la con­tem­pla­ción de un mis­te­rio de la vida de Cristo y de su Madre.

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El padre Thierry de Roucy bendiciendo el santuario a Nuestra Señora de la Compasión.

Desde el 4 de Enero de 1990, el Gól­gota fue el lugar geo­grá­fico de Puntos Cora­zón, no un Gól­gota vacío sino un Gól­gota habi­tado por la pre­sen­cia con­so­la­dora de la Virgen María y de su Hijo mori­bundo. Y de este mis­te­rio de pasión y de com­pa­sión que cada día nos parece más hondo, pro­pia­mente ina­go­ta­ble, se des­pliega el ser y la misión de nues­tro movi­miento. Toda deci­sión se toma desde esta luz-fuente. (…) Es el recuerdo de la con­tem­pla­ción que engen­dró a Puntos Cora­zón.

Aun más, es el lugar vivo donde Puntos Cora­zón está engen­drado hoy, en cada ins­tante. Es que en el cris­tia­nismo toda con­tem­pla­ción es ver­da­de­ra­mente ori­gi­nal en la medida que es tam­bién actual. (…)

¡La Virgen María es la fun­da­dora de Puntos Cora­zón, es por lo tanto, la Reina de este lugar! ¡Que­re­mos ser sola­mente sus ser­vi­do­res, sus ojos, sus manos. Que ella invite a todos aque­llos que ella espera y que a su invi­ta­ción cada uno dé res­puesta desde su inmenso «sí»! ¡Aquí esta nues­tra espe­ranza!

Padre Thierry de Roucy

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