• 14 de noviembre de 2012
es

¡Una alegría contagiosa!

Padre Eduardo con nuestras vecinas.

Desde hace más de un año nació por ini­cia­tiva de cuatro muje­res, madres de fami­lia, de la comu­ni­dad fran­có­fona de San­tiago encuen­tros men­sua­les en nues­tro casa de Macul. Su deseo era de cono­cer nues­tra misión en el barrio, cono­cer nues­tros amigos. Así que tomando una tarde por mes para ir de visita en la casa de la gente, vimos surgir amis­ta­des impre­vi­si­bles.

"Es de todos sabido que San­tiago es una ciudad muy agra­da­ble para vivir, espe­cial­mente cuando se tiene la suerte de vivir en la parte oriente de la ciudad. Es como vivir en una pequeña bur­buja.

Pero nues­tros amigos de Points Coeur viven en el sur de San­tiago, el «autén­tico» Chile! Cuando los Points Coeur nos habla­ban de sus veci­nos y de su vida en Macul, se les veía tan feli­ces, que qui­si­mos com­par­tir con ellos una expe­rien­cia simi­lar.

Es por ello que les pedi­mos que nos pre­sen­ta­ran a sus amigos del barrio…Y desde hace dos años, vamos a almor­zar una vez al mes con Padre Lau­rent, Padre Edouard, Padre Denis, Thomas y Gui­llaume (y no nos olvi­da­mos de Vin­cent y Louis, que nos han aban­do­nado «tem­po­ral­mente»). Des­pués del almuerzo, vamos a visi­tar a nues­tros amigos, y com­par­ti­mos un rato entra­ña­ble con ellos, hablando sobre su fami­lia – los 112 nietos, bis­nie­tos y tata­ra­nie­tos de la Sra. Her­mi­nia-, sobre su día a día – el último par­tido de futbol de Kevin o la sole­dad de la Sra. María-, sobre su salud (recor­da­mos con espe­cial cariño al Sr. Pedro y sus hijas. A la Sra. Ofelia, a Tomas..)…y todo esto alre­de­dor de un buen «tecito» o «cafe­cito» que siem­pre nos ofre­cen!

No podría­mos decir quien dis­fruta más de estas visi­tas:

  • Nuestros amigos de Points Coeur, que están tan orgullosos de mostrarnos su «reino» (y también de poder disfrutar del súper almuerzo preparado por nosotras!)
  • Los vecinos, que están siempre encantados de recibir a Points Coeur y a nuevos amigos que vienen de lejos
  • O nosotras, conmovidas por la gratitud y sencillez de nuestros nuevos amigos.

Ahí es donde reside el éxito de estas visi­tas: nos sien­tan bien a todos. Todos damos y reci­bi­mos, todos gana­mos algo a cambio. Por supuesto que com­par­ti­mos más des­gra­cias que ale­grías en nues­tras visi­tas, no obs­tante nos vamos siem­pre feli­ces y con­mo­vi­das por estos encuen­tros."

Stephanie, Ana, Sabine y Marie-France.

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