• 2 de octubre de 2011
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Inauguración de la nueva casa de Valparaíso

Bruno y Benjamín frente al Punto Corazón

Asis­ti­mos en grupo a la inau­gu­ra­ción del Punto Cora­zón San Alberto Hur­tado de Playa Ancha. Nos pre­pa­ra­mos con ante­la­ción pla­ni­fi­cando el viaje y otros deta­lles de nues­tra visita. El gran día llegó, en San­tiago llovía pero en Val­pa­raíso el día estaba esplen­do­roso. Nos reci­bie­ron los amigos de los niños de Playa Ancha y luego lle­ga­ron los Molo­kai de San­tiago junto con otros amigos.

La casa nos pare­ció muy sen­ci­lla pero muy limpia e ilu­mi­nada. Fuimos a reco­rrer el vecin­da­rio. Nos enca­mi­na­mos al mira­dor, nos aso­ma­mos a los acan­ti­la­dos y nos exta­sia­mos con la belleza del lugar. Des­pués nos invi­ta­ron a cono­cer a algu­nos veci­nos del barrio. Luis y yo fuimos a visi­tar a Tere­sita y su marido; Yes­se­nia, Pilar, Fran­cisco, Yasna y Fran fueron a la casa de Mar­ga­rita. Allí comen­za­mos a vivir por dentro la misión de los Puntos Cora­zón: com­par­tir la amis­tad, estar dis­po­ni­ble, acoger con ter­nura, acom­pa­ñar.

Tuvi­mos un almuerzo alegre y brin­da­mos por muchas cosas, entre ellas por la ale­gría por estar sim­ple­mente así, juntos, com­par­tiendo la ben­di­ción de nues­tra amis­tad sen­ci­lla.

La inau­gu­ra­ción pro­pia­mente tal vino des­pués, no fue fácil, los misio­ne­ros no sólo tenían que pre­pa­rar todo en la casa para la oca­sión, sino además salir a buscar a los invi­ta­dos, algu­nos de ellos esta­ban en sillas de ruedas… los niños lle­ga­ban feli­ces en los hom­bros de los misio­ne­ros. Des­pués de la inau­gu­ra­ción tuvi­mos una pequeña cele­bra­ción en el patio para com­par­tir con los veci­nos. Allí nos reen­con­tra­mos con algu­nos de los que visi­ta­mos esa mañana.

De regreso nos vol­vi­mos en silen­cio, pero aún no pode­mos dejar de hablar entre noso­tros de lo que cada uno vivió. En cada uno per­ma­nece además una pre­gunta aguda y desa­fiante ¿cómo es posi­ble la entrega de tanto amor sin pedir nada a cambio? Puntos Cora­zón no es un nombre “fácil” siem­pre pre­gun­ta­mos ¿qué es eso? La pri­mera res­puesta que escu­ché fue “somos refu­gios de amor y ter­nura”… pero aún sen­ti­mos la nece­si­dad de seguir pene­trando en este mis­te­rio.

Cristina Bustamante

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