• 2 de octubre de 2011
es

Karna: la sonrisa de Chennai

India (Chen­nai), mayo de 2011.

"Hace tiempo ya que les escribo y se me hace cada vez más difí­cil no hablar de nues­tro fiel amigo que encon­tra­mos en los pri­me­rí­si­mos meses de nues­tra lle­gada a Chen­nai en 1997. Lo encon­tra­mos mediante un vecino. Fue un encuen­tro bien sen­ci­llo, como cual­quier otro, sin embargo, fue el primer paso de una larga his­to­ria de amis­tad.

El nombre de nues­tro amigo es Karuna Murti o más sen­ci­lla­mente Karna que sig­ni­fica «com­pa­sión» en el idioma sáns­crito… un signo de cariño de la Pro­vi­den­cia hacia nues­tro carisma. Si pudié­ra­mos resu­mir en pocas líneas su vida diría­mos que su vida empezó lo mas bien. Casado a los 23, padre feliz de un niño lindo y chofer de camión. Si bien este tra­bajo en las rutas peli­gro­sas de la India no es siem­pre fácil, se puede decir que mane­jaba bien su vida. Hasta que de impro­viso el drama ocu­rrió… Mien­tras dormía en el techo de su camión, según la cos­tum­bre de los camio­ne­ros a la hora de la siesta, ¡se agita en su sueño y cae del vehículo! Su columna chocó con una piedra mal ubi­cada y es toda su vida la que se derrumba. Pierde ense­guida el uso de sus pier­nas, luego su tra­bajo y a los pocos días su esposa lo deja acom­pa­ñada de su hijo. Queda allí, pos­trado en su cama con la única pre­sen­cia de su madre que per­ma­nece fiel­mente a su lado. Desde nues­tro primer encuen­tro, hace ya trece años, que lo vamos a visi­tar cada semana. Trece años durante los cuales apren­di­mos a cono­cer­nos, a tras­pa­sar el obs­táculo del idioma y dejar crecer nues­tra amis­tad. Esta amis­tad se tras­mite así de volun­ta­rio en volun­ta­rio cuyos nom­bres se acuerda de memo­ria. Y cada martes por la tarde, cuando llega la hora de nues­tro encuen­tro, su mirada se ilu­mina con la misma luz… No hay duda, ¡nos está espe­rando!

¡Qué bueno poder hablar­les de nues­tro amigo Karna! Siem­pre me mara­vi­lla ver esta ancha son­risa cortar su larga barba negra bien cui­dada y tirán­do­nos un calu­roso «¡Come in Brother! ¡Come in Brother!», «¡Pasen! ¡Ade­lante!» Así que entra­mos en su cuar­tito oscuro y char­la­mos de polí­tica, de cri­cket, de viaje, de his­to­rias, de los amigos… Nada le parece lejano, ¡se apa­siona por todo! Toma clases de inglés por tele­vi­sión, se encarga de una pequeña empresa de moto-taxi, de arriendo de depar­ta­men­tos… Nada lo puede parar; hasta tal punto que el día de las elec­cio­nes regio­na­les se pro­puso atre­verse a ir a votar gra­cias a la moto­ci­cleta de Ayme­ric y, a pesar de lo peli­groso que repre­senta es viaje con sus pier­nas para­li­za­das, par­ti­mos los tres en la máquina con rumbo al lugar del escru­ti­nio. Para darles una idea de su gran sen­tido del deber cívico: el día de la vota­ción nos confió que había pasado la noche en vela puesto que no podía dormir por miedo a no llegar nunca a la sede elec­to­ral. Al regre­sar, Rouk­mani Amma (su madre), había pre­pa­rado sandia y bebida, una ver­da­dera fiesta para cele­brar el gran éxito de esta empresa.

Estos últi­mos meses estu­vie­ron mar­ca­dos por otro evento. Con los aho­rros que juntó con sus nego­cios se pro­pone dar una vuelta por Fran­cia para visi­tar a sus amigos. ¡Que valen­tía! me dirán, sobre todo sabiendo que como la mayo­ría de los Indios, ni sabe donde ubicar este mis­te­rioso país en el mapa. Este viaje toma pro­por­cio­nes de un viaje hacia otro pla­neta. Cuando le pre­gun­ta­mos: «¿Vas a regre­sar?», con­testa con todo su entu­siasmo: "¡Qué importa! ¡Des­pués de eso me puedo morir tran­quilo!" En cuanto al miedo al avión, le da mucha risa: "No pro­blem Brother, ¡allí arriba estaré al ladito de Dios!" Sin embargo, queda un último obs­táculo por solu­cio­nar antes de empren­der este viaje: ¿Sería posi­ble que uno de los her­ma­nos pueda venir a…dormir cada noche en su lugar para cuidar a su mamá?...

Un cora­zón de oro que, en medio de tantas prue­bas y fra­gi­li­da­des, nos enseña mucho más sobre el valor de la vida, de la amis­tad, de nues­tros padres… que cual­quier cole­gio."

Pascal Charmette

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