• 21 de agosto de 2013
es

La fidelidad de las cosas

"La pie­drita es una crea­tura per­fecta

igual a sí misma

pro­te­giendo sus lími­tes

llena per­fec­ta­mente de un sen­tido de piedra

las pie­dri­tas no se dejan adue­ñar,

nos mira­ran hasta el fin con ojo quieto y cla­rí­simo."

Vol­viendo de Polo­nia, donde Puntos Cora­zón conoce un pro­vi­den­cial flo­re­ci­miento, traigo con­migo estos versos de un gran poeta polaco con­tem­po­rá­neo. « Aquí, toda nues­tra teo­lo­gía cabe en esta poesía » nos decía Grze­gorz Rys, obispo auxi­liar de Cra­co­via. Frente a la vio­len­cia de las ideo­lo­gías y a los tor­men­tos de su país, Her­bert escribe una oda a una silla, agra­dece a un piedra, una lágrima, una son­risa que se ofre­cen a él. Tal regreso a la expe­rien­cia es nues­tro desa­fío. La sole­dad de los niños y de las per­so­nas encon­tra­das se impone ante noso­tros, « nos mira hasta el fin ». Así, en las fave­las como en las calles de Manh­at­tan, así, en la sagrada India como en la atea Berlín, nos mira « con ojo quieto y cla­rí­simo ». No hay nada más real para nues­tros volun­ta­rios que un encuen­tro, que una risa ven­ciendo algu­nas lágri­mas. Nada mas real que esta expe­rien­cia de amis­tad que se pre­senta a través de una casa, una silla, una mesa, una cena, un juego, un sol, una orilla, un bosque fami­liar, a veces una simple mirada.

« La fide­li­dad de las cosas abre nues­tros ojos a la fina­li­dad » escri­bía tam­bién Her­bert. Que bella invi­ta­ción a tomar altura con todas las con­tro­ver­sias vanas que nos inva­den para escu­char « el lla­mado de las cosas », sabo­rear los encuen­tros, ali­men­tarse de la expe­rien­cia.

P. Guillermo Trillard

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