• 16 de agosto de 2012
es

Llegada de Armando en Valparaíso

Armando con la Sra Ida

Hablar de sí mismo ha sido siem­pre un desa­fío para mí porque no tengo mucho que decir. Aunque no puedo des­cri­birme, puedo escri­bir libros sobre lo que Dios ha rea­li­zado (y sigue rea­li­zando) a través de mí. Sin duda, fue Él quien me ha guiado por medio de expe­rien­cias muy her­mo­sas en estos 23 últi­mos años. Hoy tengo la inmensa suerte de servir a los niños y a los jóve­nes en mi comu­ni­dad dis­fru­tando cada minuto en ese ser­vi­cio. Es muy difí­cil acre­di­tar la gran­deza de tal tra­bajo porque no soy nada, pero Dios actúa de tal manera, que lo ha hecho a cambio de nada. El tomó lo más pequeño que soy para formar la per­sona en la cual nunca hubiera ima­gi­nado con­ver­tirme, todo vino del segui­miento a su lla­mado.

Me llevó hasta aquí, hasta Puntos Cora­zón, un lla­mado que no puedo igno­rar. En este camino me he encon­trado con nuevos amigos llenos de amor. Eso es tam­bién un recuerdo del amor que siem­pre he reci­bido de mis amigos y fami­lia. Fue tan grande que no lo puedo guar­dar para mí sólo, tengo que com­par­tirlo. Dios me dio una ben­di­ción ofre­cién­dome esta gran opor­tu­ni­dad de ir a com­par­tir ese amor a Chile el pró­ximo verano. Dios me dio todo lo que nece­si­taba para poder entre­garme ple­na­mente. Tengo ahora muchas ganas de ser capaz de servir a nuevos amigos y ayudar a nuevas fami­lias, si bien eso tiene como exi­gen­cia tener que dejar mi comu­ni­dad, aunque nunca estaré muy lejos de su amor y apoyo.

Un día un hombre sabio me dijo: “Las manos de Jesús fueron cla­va­das en la cruz, enton­ces démosle las nues­tras para servir a los demás. Tam­bién sus pies fueron cla­va­dos enton­ces démosle los nues­tros para cami­nar en el recto camino.” El camino me llevó a amar y agra­de­cer a Puntos Cora­zón, ahora me está lle­vando a Chile.

Armando

Volver