• 8 de marzo de 2014
es

Maca, una nueva misionera Chilena en una villa de Buenos Aires

Macarena cantando a Violeta

Mi nombre es Maca­rena Cerda Silva, soy chi­lena y tengo 27 años, estu­dié diseño de ves­tua­rio y soy la 2da de 5 her­ma­nos, soy amante de la música y de hecho me gusta mucho cantar y tocar gui­ta­rra, sobre todo música fol­cló­rica y junto a Puntos Cora­zón esta­mos pre­pa­rando un CD de música Chi­lena, donde par­ti­cipo.

Hace 4 años mien­tras par­ti­ci­paba de “Mi­sión País” en Arica, escu­ché por pri­mera vez sobre “Pun­tos Cora­zón”, inme­dia­ta­mente fue un re-encan­tarme con la Igle­sia y obvia­mente el día que comenzó mi gran cariño por la obra. He de decir, que la inquie­tud de ir a misio­nar, la tuve desde el prin­ci­pio y nunca se ha salido de mi cabeza, ni de mi cora­zón, pero siem­pre tuve miedo de partir, de tomar la deci­sión... Comencé con la pre­pa­ra­ción para ir el año pasado, pero luego por los mismos miedos, dejé de pen­sarlo y pre­ferí que­darme.

Hace algu­nos meses leyendo algu­nos artícu­los y escri­tos del Padre Hur­tado, me encon­tré con unas frases con las cuales me sentí muy iden­ti­fi­cada y que revi­vie­ron mi moti­va­ción por ir a misio­nar: “Hasta ahora has sido bien pobre hija, no porque no hayas poseído nada... sino porque nada has dado”. “Hay más ple­ni­tud en darse, que en reci­bir”.

Como parte de mi for­ma­ción, a comien­zos del 2014, pasé 10 días justo en el lugar donde me tocará resi­dir durante los 14 meses, en Villa Jardín en el Barrio Lanús, Buenos Aires, Argen­tina com­par­tiendo con algu­nos veci­nos y cono­ciendo más acerca de lo que haré durante las misio­nes y tam­bién par­ti­cipé de uno de los apos­to­la­dos que se rea­li­zan en el “Pun­tos”, brin­dando com­pa­ñía y creando lazos de amis­tad con las muje­res y niños del Hos­pi­tal Muñiz (espe­cia­li­zado en enfer­me­da­des infec­cio­sas, prin­ci­pal­mente SIDA) de la ciudad. Esta expe­rien­cia me estre­me­ció hasta lo más pro­fundo del cora­zón, ya que jamás fui tes­tigo de esta rea­li­dad y me intro­dujo de manera intensa, en lo que será mi futura misión.

Lo que quiero hacer durante este tiempo es entre­garme con mi his­to­ria, mi peque­ñez y toda mi huma­ni­dad e ir al encuen­tro de mis her­ma­nos y mis amigos, más solos, más aban­do­na­dos y más desam­pa­ra­dos y así poder ir al encuen­tro con Cristo y todo lo que Él repre­senta.

Sin embargo, para poder hacer rea­li­dad este sueño, al igual que todos los misio­ne­ros del movi­miento, nece­sito finan­cia­miento por la dura­ción de mi esta­día. Éste se da gra­cias al aporte de Padri­nos eco­nó­mi­cos y espi­ri­tua­les a los cuales escri­biré cartas para man­te­ner­los al tanto de lo que hace­mos y mos­trar­les, qué tan lejos llega su aporte y puedan cono­cer más de cerca este pro­yecto de los misio­ne­ros de Puntos Cora­zón.

Macarena Cerda Silva

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