• 15 de agosto de 2010
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La misión de los Molokai en Macul

Día de fiesta en la «Casa Vianney»

Actual­mente en la «Casa Vian­ney» viven: El Padre Lorenzo Pavec, Padre Chris­tian Vienne, Denis, Gui­llermo, Vicente y Thomas. Estos cuatro últi­mos quie­nes estu­dian en la Cató­lica for­mán­dose para ser, si Dios quiere, sacer­do­tes de la Fra­ter­ni­dad Sacer­do­tal Molo­kai.

En esta pequeña casa azul y blanca en medio de la pobla­ción Estre­lla, nos dedi­ca­mos más que todo al estu­dio y al com­par­tir la vida de la gente que nos rodea. La ora­ción marca el ritmo de nues­tros días, el estu­dio ocupa nues­tras mentes, y en cuanto a la comu­ni­dad es el lugar que Dios nos ofre­ció para vivir ple­na­mente nues­tra misión. Esta casa lleva el nombre «Vian­ney» por el Santo Cura de Ars, quien cuida así nues­tra for­ma­ción y nos esta dado como el modelo que que­re­mos seguir poniendo nues­tros pasos en los suyos.

La vida de esta casa se carac­te­riza por su sen­ci­llez y su dis­cre­ción, aunque 6 fran­ce­ses viviendo en Macul no deja de llamar la aten­ción. El Padre Chris­tian quien tra­baja con la Parro­quia San Nor­berto se dedica a la Pas­to­ral de la Salud (o del Dolor), es decir, a visi­tar a los ancia­nos, los enfer­mos y fami­lias en duelo, lle­vando la Santa Comu­nión o entre­gando la Extre­maun­ción a los que lo nece­si­tan. Y el vier­nes, vamos de a dos al encuen­tro de per­so­nas de las cuales muchas llevan la carga de una vida ago­biante. Muchas veces es la oca­sión para empe­zar una linda amis­tad. Y poco a poco nues­tro barrio se vuelve nues­tro hogar donde en cada esquina nos encon­tra­mos con ros­tros amigos y com­par­ti­mos así noti­cias sobre la fami­lia, el tra­bajo, el estu­dio o el equipo de fútbol que sim­pa­ti­za­mos. Sobre todo encon­tra­mos ver­da­de­ros maes­tros de espe­ranza por su valen­tía, su sen­ci­llez y humil­dad y quie­nes son ado­ra­do­res escon­di­dos de Dios.

En cuanto a los domin­gos, gene­ral­mente pasa­mos el tiempo del almuerzo con fami­lias amigas. Una manera para noso­tros de vivir como los chi­le­nos, para quie­nes el domingo esta reser­vado a la fami­lia. Y luego, en la tarde nos jun­ta­mos con jóve­nes del barrio, amigos de la parro­quia para una «pichanga». Que más les puedo contar sobre este barrio sino que este tiene en sí joyas con res­plan­dor dis­creto que hay que venir a des­cu­brir. ¡Los espe­ra­mos!

Thomas Billot

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