• 24 de octubre de 2012
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Nuestra «Pietà»: una estatua de Pascua

Ntra. Sra. de la Compasión, Paul Crochat © Marylouise McGraw

En oca­sión del vigé­simo ani­ver­sa­rio de la fun­da­ción de la Obra Puntos Cora­zón – hace ya dos años - deci­di­mos edi­fi­car, en acción de gra­cias, en lo alto de la colina de nues­tro Centro Inter­na­cio­nal para una Cul­tura de la Com­pa­sión, un pequeño san­tua­rio que alberga una “pie­dad”, es decir, una esta­tua de Cristo muerto, entre­gado a su Madre. [...]

Para des­cu­brir este san­tua­rio, hay que subir… Se encuen­tra al final de un camino de ora­ción, de una espera… Lle­ga­mos can­sa­dos. Pero pode­mos que­dar­nos allí por un largo tiempo. Y una vez allí, obser­var: obser­var el rostro de la Madre, tan lleno de ter­nura, com­pren­der el sen­tido de la muerte del Hijo -una muerte de amor- una muerte de mise­ri­cor­dia. Sobre la cima de la colina, nadie es juz­gado. Todos son amados. Amados de un amor que nos per­mite con­ti­nuar a vivir, ir hasta el fin de las prue­bas. [...]

Es por ello que esta­mos aquí esta mañana. Para no olvi­dar­nos que en este valle de lágri­mas, la son­risa de María es nues­tro con­suelo. Su son­risa vence toda deses­pe­ra­ción, nos advierte contra todos los cami­nos sin salida, nos impide perder tiempo en tri­via­li­da­des. Es que este Hijo que tiene entre Sus brazos no está muerto, ha resu­ci­tado ya. Y todos aque­llos que acep­ta­rán ser toma­dos entre Sus brazos cuando sean des­cen­di­dos de la cruz, no mori­rán sin seguir al Hijo hacia la Resu­rrec­ción.

por P. Thierry de Roucy*

* Extrac­tos de su homi­lía durante la pere­gri­na­ción al San­tua­rio del ICCC sep­tiem­bre 2012


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