• 3 de agosto de 2016
es

Señora Rosa, la agradecida.

Señora Rosa

Extracto de la carta de Andrea en el Punto Cora­­zón de Chile:

En esta segunda carta les voy a pre­­se­n­­tar una de las amigas más dulces del Punto Cora­­zón de hace mucho tiempo: Señora Rosa.

Ella tiene 71 años, su casa está casi en un basu­­ral, ya que a su alre­­de­­dor tiran dese­­chos. Tiene dos ambie­n­­tes muy peque­­ños, y en ellos vive con sólo una cama y una mesita de luz. Su “he­­la­­dera” es un tacho de pin­­tura y su baño es una pala­n­­gana la cual vacía cada tanto, por lo que en la casa no hay un olor muy agra­­da­­ble y sie­m­­pre está lleno de moscas. Su tra­­bajo es pedir limosna en el centro de la ciudad, pero como tiene pro­­ble­­mas de salud, ya no sale casi nunca de su casa, está aco­s­­tada escu­­chando radio o leyendo su libro de “San Pío de Pie­­tre­l­­cina”. Vive con uno de sus hijos el cual la ayuda poco, porque sie­m­­pre se va durante el día a tra­­ba­­jar, y vuelve en la noche a dormir, la mayo­­ría de las veces alcoho­­li­­zado, pero ella sie­m­­pre esta agra­­de­­cida con él porque está pre­­sente y la “atiende”.

Hay algo en esta mujer, que hace que cada vez que la visi­­ta­­mos sea una luz para mí. Tuvo una infa­n­­cia difí­­cil, una vida gol­­peada, sie­m­­pre sobre­­vi­­viendo a todo lo que se le apa­­re­­cía en el camino, que no fueron cosas sen­­ci­­llas. Pero lo más grande en ella es su Fe. Cuando habla, sie­m­­pre nombra a Dios, o dice lo agra­­de­­cida que está por las ben­­di­­cio­­nes que Él le da.

Hace unos días estuvo inte­r­­nada dos sema­­nas, y a su vuelta lo pri­­mero que me dijo fue: “GRA­­CIAS A DIOS estoy muy bien”. En vez de ponerse mal o que­­jarse, todo lo con­­tra­­rio, tota­l­­mente agra­­de­­cida. Una per­­sona tan pura de cora­­zón, tan humilde y sen­­ci­­lla, que lo único que hace es bri­n­­dar amor, y uno se da cuenta que su frase sale del cora­­zón, no es un simple modismo al hablar. Un tes­­ti­­mo­­nio grande del amor por Cristo, de su entrega y aba­n­­dono total hacía Él. Sie­m­­pre con­­fiada y con su fe inque­­bra­n­­ta­­ble. “Me faltan ora­­cio­­nes para agra­­de­­ce­r­­les. Nunca me voy a olvi­­dar de uste­­des, me moriré con el Señor y con uste­­des”. Su frase para defi­­nir Puntos Cora­­zón.

Andrea Marino

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