• 27 de julio de 2010
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Testimonio de Benjamín en Perú

Benjamín con Yamilé, vendedora de flores al cementerio, julio de 2010

Ben­ja­mín, misio­nero chi­leno, de misión en el Punto Cora­zón de Barrios Altos, en Lima desde junio de 2010, escri­bió a sus padri­nos este tes­ti­mo­nio.

" […]Ya llevo un mes lleno de vida. Lo que pasa es que la verdad en este poco tiempo he vivido mucho, he cono­cido muchas per­so­nas, muchos amigos y no he dejado de reci­bir.

[…]Cada tarde, des­pués de rezar el rosa­rio con los niños, sali­mos a visi­tar a los amigos del barrio. Siem­pre hay alguien que se queda en la casa y que se encarga de jugar con los niños que vienen, además de pre­pa­rar el almuerzo y guiar las ora­cio­nes que hace­mos en la mañana, tarde y noche. Esta labor de hacerse cargo de las tareas del día se llama per­ma­nen­cia porque el que lo hace per­ma­nece en la casa. Ya me ha tocado que­darme con los niños en la tarde y tratar de inven­tar algún juego. Siem­pre llegan la Ceci con el Mati, Gerardo, Nayeli, Noemi, Mar­yo­rie y varios más. Creo que el más fiel es José Luis que tiene 7 años y tiene pro­ble­mas para hablar. Le traté de ense­ñar mi nombre pero no hay caso, me dice Cas­ca­min o Jata­min. José Luis me pasa pidiendo que la haga avion­cito hacién­dolo girar de los brazos o que lo tire para arriba. Él es el niño de los por qué… a todo dice por qué. El otro día me miraba la barba (que hace tiempo que no me la cor­taba) y me decía «¿her­mano por qué tienes eso?» y me apun­taba la barba. Porque no me he afei­tado le dije, «¿por qué?», porque no he tenido tiempo, «¿por qué her­mano?» porque si José Luis… y así es con todo.

La ora­ción es muy impor­tante y es lo que marca nues­tro día. Entre las 9 y las 12 en la mañana, cada uno tiene que hacer una hora de ado­ra­ción al San­tí­simo, y hay que orga­ni­zarse con el tiempo según lo que te toque hacer (ir al correo o al mer­cado los Lunes, hacer el aseo de la casa, coci­nar, pagar las cuen­tas, ir al hogar de la paz [hogar de la Her­ma­nas de la Cari­dad que acogen a per­so­nas dis­ca­pa­ci­ta­das] los vier­nes o al cemen­te­rio los sába­dos). Des­pués de las visi­tas, reza­mos las vís­pe­ras (ora­ción de la tarde) y a las 7 vamos a misa, aunque los martes y sábado vamos a las 7 de la mañana.

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[…]Casi siem­pre que vamos a misa […], nos encon­tra­mos con el Chano, un amigo que tiene como 21 años. El es retra­sado y no habla pero se expresa con el cora­zón. Siem­pre que nos ve corre hacia noso­tros, nos abraza y a veces nos acom­paña a misa. A veces está muy con­tento y parece que explota de ale­gría, otras está triste y lo tra­ta­mos de ale­grar. Un día, con el Tim encon­tra­mos a Chano en la esquina llo­rando y no quería ni que le hablá­ra­mos pero final­mente logra­mos con­ven­cerlo de que fuera a la casa, reza­mos con él y tomaba un libro de ora­cio­nes y hacía como que leía y can­taba y nos diri­gía la ora­ción. La verdad es que el Chano siem­pre me da mucha ale­gría porque tiene un alma de niño ver­da­dero, vive de un lado para otro en el barrio, la gente lo quiere, siem­pre lo veo almor­zando en un lugar dis­tinto (en la calle hay muchos pues­tos de comida y las seño­ras se enca­ri­ñan con chano y le dan almuerzo). Él me lleva a salu­dar a toda la gente que conoce, me toma la mano y me la acerca a algún amigo suyo. Yo me escondo para asus­tarlo y des­pués el se esconde y nos asusta a todos y se mata de la risa y hace una espe­cie de grito de ale­gría des­bor­dante. Si lo vieran… el Chano es puro amor!

[…]A las 8 y media de la noche llegan amigos para la “ter­tu­lia de la noche” con un buen can­tu­rreo, con­versa y algún juego de mesa. Ahí viene el Lucho, Paul, Junior, Tenil­son, Romi, Karen, Rei­naldo, Gio­vana, Nestor, Dani… El tema del momento es el mun­dial y cono­cen bien a los juga­do­res de Chile. Siem­pre hay alguna broma por ser chi­leno y al final nos reímos. Me doy cuenta que perua­nos y chi­le­nos somos muy her­ma­nos pese a las dife­ren­cias del pasado que hay. Hay muchos perua­nos que tienen fami­lia en chile o ante­pa­sa­dos chi­le­nos. […]


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