Desde que llegamos a Valparaíso, hemos comenzado a visitar la cárcel. El último sábado visitamos un módulo que hacía tiempo no lo hacíamos. Al llegar F., un amigo de allá, me preguntó: "Ale ¿tú crees que Dios envía ángeles en los momentos que uno más necesita?" Yo respondí que sí. El respondió: "Yo lo creo igual porque justo antes de que llegaran ustedes el ambiente acá estaba tenso, las miradas malas, los insultos y las peleas reinaban, pero llegaron ustedes y veo como una paz, todo está quieto ahora. ¡Qué bueno que vinieron!"
Después nos fuimos al modulo 110 donde tenemos un gran amigo. El nos alegra la mañana con su sonrisa y su presencia. Y nosotros a él. La amistad, es reciproca. H. nos compartía que en su vida, desde niño había visto solo ladrones y traficantes a su alrededor, este era su mundo, entonces para él era normal. Además francamente nos compartía que ser ladrón era lo que requería menos esfuerzos. Encontró a Cristo realmente en la cárcel a través de los numerosos encuentros que hemos tenido. Este Dios lejano se empezaba a volver concreto, real, a tener un rostro.
Nos decía: "Cuando vinieron la última vez yo estaba cerrado en mis ideas y por eso los contradije y me peleé diciéndoles que no se podía ser feliz acá adentro. Hoy puedo decirles que tenían razón, porque yo soy feliz, he comenzado a poner en práctica lo que me dijeron acerca de los pequeños actos hechos por amor. El otro día di un pan a alguien, esperando nada a cambio, solo por amistad y me di cuenta que todo cambió".
Al final del encuentro, Luis anunció su deseo de ser sacerdote, todos estaban felices y H. nuevamente tomó la palabra: "Solo le pido algo, nunca se olvide de nosotros, nunca deje de visitar la cárcel, porque acá, muchos esperamos una palabra de aliento, muchos descubrimos a Cristo en la cárcel".
Hacemos la experiencia de bellos testimonios allí, cada vez, pero sin negar que muchas veces nos parezca difícil ir, tenemos nuestros combates. Pero también podemos decir que salimos renovados de este lugar diciéndonos que vale la pena verdaderamente ir aunque sea solamente por uno.
