• 14 de agosto de 2012
es

¡Una Chilena en Nápoles!

Mariana, de misión en Nápo­les con Puntos Cora­zón, escribe a sus padri­nos sobre su expe­rien­cia Ita­liana.

«[...] Me recuerda una pequeña anéc­dota, hace pocos días, con un niño del barrio. Está­ba­mos con un grupo de amigos veci­nos de Puntos Cora­zón, rezando el Mes de María en la calle (¡aquí el mes de María es en mayo!), y esta­ban rezando las leta­nías a la Virgen: ´Madre de Dios, ruega por noso­tros`; ´Madre del Buen Con­sejo, ...`; `Madre del amor mise­ri­cor­dioso, ...`; `Madre de...`; y uno de estos niños, todo sen­ci­llo, sucio, ya casi sin dien­tes (porque son tan pobres que pier­den rápi­da­mente sus dien­tes fijos por falta de cui­dado), me mira y me dice:» pero Mariana, ¿cuan­tas mamás tene­mos? «. En el fondo ese niño enten­día per­fec­ta­mente que María es una sola, y él quería rezarle sola­mente a Ella, la Única, ¡Su Madre! O cuando vienen a casa a jugar, y al ter­mi­nar los invi­ta­mos a entrar un momento a nues­tra capi­lla (como saben, en cada Punto Cora­zón se reserva siem­pre una pieza como Capi­lla, para tener siem­pre el San­tí­simo con noso­tros). Bueno, cuando ter­mi­na­mos la ora­ción, les deci­mos que se des­pi­dan de Jesús (espe­rando que se per­sig­nen), y en cambio, muchos de ellos van, muy sim­ple­mente a darle un beso al Sagra­rio... ¡Evi­dente! Van a des­pe­dirse de su amigo, de su mejor ¡Amigo! Ellos lo saben mejor que noso­tros, y nos lo recuer­dan a diario... ¡Cuanto y como nos ense­ñan!»


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