• 20 de abril de 2011
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Yessi regresó de Brasil

Yessi, con los niños de la Coroa

Al regre­sar Yessi, misio­nera Chi­lena en Sal­va­dor da Bahía, nos escribe estas pala­bras:

"Que­ri­dos Amigos. Pasó un año de aven­tu­ras por Cristo. Un año lleno de apren­di­za­jes, de largos cami­na­res y por sobre y entre todo, de amor. Ese amor que nos lleva a luga­res impen­sa­bles, el amor que nos es dado y nos impulsa a seguir, es sólo por Él que per­ma­ne­ce­mos. Y es por este fruto mara­vi­lloso, que estoy con­clu­yendo un ciclo y comen­zando otro, que por cierto, no están entre­la­za­dos. Ter­minó un tiempo sin igual en el barrio Coroa da Lagoa, en donde me fue con­ce­dido el más gran­dio­sos don: La Amis­tad.

Yessi a la Fazenda do NatalLa amis­tad sin­cera y gra­tuita de muchí­si­mas per­so­nas, que en su sim­pli­ci­dad y unión con Dios me fue ofre­cida como pre­sente de Sal­va­ción, “no por mis méri­tos, sino por mi peque­ñez.” Dios me salva a través de innu­me­ra­bles ros­tros de niños, niñas, ancia­nos y fami­lias. Dios me ama en ellos y Yo…quiero morir de amor por ellos, porque fui lla­mada a vivir una gran expe­rien­cia y quiero que per­dure para siem­pre. Les hablo de aque­lla expe­rien­cia capaz de saciar la sed de todo Hombre y al mismo tiempo de vol­verla infi­nita, hablo del acon­te­ci­miento que nos libera, el encuen­tro con una Pre­sen­cia…el encuen­tro con Cristo, con el Cristo que sufre, que muere y se hace pequeño, el encuen­tro con los muchos Cristo cla­va­dos en la Cruz.

JPEGHoy Cristo me invita a encon­trarlo aquí, en mi país, en mis amigos y fami­lia, en las miles de mira­das que día a día se sien­ten per­di­das y solas. Mi cora­zón está más atento al lla­mado de los que siem­pre han com­par­tido con­migo. Ahora la misión es ser una Pre­sen­cia de Com­pa­sión y Con­suelo en la uni­ver­si­dad, en casa, en las calles y hasta en la Parro­quia, porque Jesús se mani­fiesta en todos y muere por todos, a mí sólo me queda decirle Sí, y con­ti­nuar de la mano con María, que siem­pre está con noso­tros. Sé que cada paso fue posi­ble por el poder de la ora­ción, me confío a ella para con­ti­nuar cami­nando hacia la ver­da­dera Luz, Cristo. Y como dice el Padre Thie­rry de Roucy, tratar humil­de­mente de encar­nar nues­tro amor en las peque­ñas cosas. Muchí­si­mas gra­cias por el cariño y el apoyo. En comu­nión…" Yessi.


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